Julio 25, 2019

Investigadores del Grupo Metabolismo del Calcio y Calcificación Vascular perteneciente al Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (Imibic) y al Hospital Universitario Reina Sofía de la capital cordobesa han demostrado cómo el magnesio previene y revierte determinados procesos relacionados con la rigidez de los vasos sanguíneos.

Se trata de un proceso conocido como calcificación vascular que, según explican los expertos, se produce cuando las células musculares de las arterias comienzan a acumular calcio y adquirir características más propias del hueso que del músculo. De esa forma, pierden la elasticidad que necesitan para contraerse y transmitir el pulso, lo que está asociado a procesos de hipertensión y otras disfunciones cardiovasculares.

Según apuntan los investigadores, se trata de una enfermedad que está asociada a alteraciones del metabolismo mineral que desarrollan enfermos renales crónicos en estado avanzado, provocándoles problemas de salud graves e incluso la muerte.

En el artículo 'Magnesium Inhibits Wnt/B-Catenin Activity and Reverses the Osteogenic Transformation of Vascular Smooth Muscle Cells', publicado en la revista 'PlosOne', los científicos han estudiado los estímulos y mecanismos que hacen aumentar y disminuir la calcificación de las células presentes en las arterias y han demostrado que un aporte adicional de magnesio disminuye y revierte esta calcificación.

"Cuando los niveles de fósforo de los pacientes renales aumentan las arterias comienzan a perder sus propiedades musculares y a transformarse en células similares a las encontradas en los huesos, los osteoblastos, incrementando la expresión de genes específicos de estas células", según explica a la 'Fundación Descubre' uno de los responsables del estudio, Juan R. Muñoz-Castañeda, investigador de la Universidad de Córdoba y miembro del Imibic.

En este sentido, agrega, "partiendo de ahí decidimos investigar qué factores eran capaces de impedir ese proceso y probar si el aporte adicional de magnesio tiene un efecto beneficio sobre estas células".

Para comprobar el efecto del magnesio se han realizado experimentos 'in vitro', es decir, con células aisladas. "Dosis crecientes de magnesio consiguieron descender el nivel de calcificación de las células musculares del vaso sanguíneo y, además, comprobamos que este hecho coincidía con el incremento en la expresión de genes que protegen frente a la calcificación", señala Muñoz-Castañeda.

Asimismo, estudiaron los mecanismos por los cuales se desarrolla esta patología con especial interés en el papel de la ruta imprescindible para la formación de los huesos, la llamada 'Wnt/beta-catenina'. "Por un lado observamos que el fósforo interviene en el proceso de calcificación activando esta ruta. Posteriormente, comprobamos que al añadir magnesio se inhibían los efectos del fósforo y de forma específica la activación de la ruta 'Wnt/beta-catenina'", precisa.

Además, demostraron que el magnesio era "capaz de reducir las lesiones de calcificación una vez éstas fueron formadas. Así, las células que habían comenzado a tener características óseas volvían a ser musculares y a su estado inicial, revirtiendo el proceso de calcificación", según detalla Muñoz-Castañeda.

INVESTIGACIÓN CON PACIENTES

Paralelamente a este proyecto, se han realizado otros estudios 'in vivo', es decir, en animales que validan las conclusiones obtenidas 'in vitro'. Según apuntan los expertos, el siguiente paso sería comprobarlo en pacientes, ya que aún no hay ensayos controlados donde se evalúe el efecto de aumentar el magnesio en pacientes.

"No obstante, estos resultados deben ser validados in vivo dado que la compleja regulación del metabolismo mineral desencadenada durante la enfermedad renal puede verse alterada por lo que la consecuencias de estos cambios deben ser cuantificadas y evaluadas", apunta Muñoz-Castañeda.

Estos resultados se enmarcan en el proyecto de excelencia financiado por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía titulado 'Papel de las células madre adultas y el músculo liso vascular en el daño inducido por la calcificicación vascular. Relación entre fósforo, Wnt/Beta-cateninta y osteogénesis', cuyo investigador principal es Mariano Rodríguez Portillo, catedrático del departamento de Medicina de la Universidad de Córdoba y director del grupo de investigación Metabolismo del Calcio y Calcificación Vascular del Imibic.

Julio 25, 2019

El próximo 28 de Septiembre en el Teatro Bretón de Haro a las 20:00 horas, se celebrará por primera vez en La Rioja en concierto de piano a favor de la Fundación Riojana ARER (Asociación Riojana de Enfermedades Raras de La Rioja), protagonizado por la pianista Irina Panamarciuc, interpretando obras de Händel, Schumann, Listz, Chopin, Balákirev y Ravel.

 

Concierto Solidario

 


VENTA DE ENTRADAS ANTICIPADAS:

Casa de Cultura de Haro (ver mapa)

Oficina de Turismo de Haro (ver mapa)

 

PRECIO DE LA ENTRADA:

8,00 €


 

Junio 27, 2019

CERMI-La Rioja amplía su representación con la incorporación de la Asociación de Enfermedades Raras de La Rioja (ARER)

  • Presidida por Miguel Ángel Echeita, hay 1.370 tipos de enfermedades raras catalogadas, que afectan a 436 riojanos según los datos a principios de este año

(Logroño, 26 de junio de 2019).- El Comité Autonómico de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI-La Rioja) ha ampliado su representatividad con la incorporación a las 15 asociaciones riojanas con las que contaba, de la Asociación de Enfermedades Raras de La Rioja (ARER). Se trata de una asociación de carácter social, formada por las inquietudes de un grupo de personas con alguna patología englobada en este tipo de dolencia poco frecuente y/o de familiares de los mismos. Su nacimiento oficial como asociación y presentación fue el 22 de noviembre de 2016, aunque un año antes un grupo de afectados había comenzado el trabajo de constitución de la misma.

Su misión consiste en sensibilizar a la sociedad tanto a nivel general, como a colectivos específicos, sobre las Enfermedades Raras, dando a conocer los obstáculos que los afectados por este tipo de problemáticas y las familias que tienen miembros que se encuentran en dichas situaciones, tienen en su día a día.

Como entidad que trabaja por la visibilidad de las Enfermedades Raras, y por la reivindicación de los derechos de los enfermos y de las familias de estos, dada la baja incidencia de este tipo de dolencias, hace que se encuentren en la mayoría de los casos en situaciones de gran vulnerabilidad.

Julio 25, 2019

Se consideran enfermedades raras (ER) a aquellas que afectan a 1 persona de cada 2,000. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que las estimaciones varían porque cada país define de una manera diferente cada padecimiento.

Por ejemplo, en los países de la Unión Europea “toda enfermedad que afecta a menos de 5 personas por cada 10,000 se considera rara”, explicó Antoni Montserrat Moliner, responsable de la Dirección de Salud Pública de la Comisión Europea en Luxemburgo.

A día de hoy existen entre 5,000 y 8,000 enfermedades raras diferenciadas que afectan a entre un 6 % y un 8 % de la población.

Según la OMS, las enfermedades raras van de la fibrosis quística y la hemofilia al síndrome de Angelman, “con una incidencia de aproximadamente 1 caso por 15,000 habitantes”, y al síndrome de trigonocefalia de Opitz, que es extremadamente raro, y registra un caso por millón de habitantes.

Estas complejas enfermedades tienen un 80 % de origen en la genética y están presentes antes del nacimiento y se desarrollan pasados unos meses o años de vida.

Los doctores Juan Vílchez y Àngels García Cazorla, investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Raras (CIBER-ER) , y Ana Mingorance, directora de investigación de la Fundación Síndrome de Dravet, nos adentran en tres de las enfermedades raras que aparecen en la primera infancia: síndrome de Dravetsíndrome de Duchenne y síndrome de Rett.

 

Síndrome de Rett

 

El síndrome de Dravet (SD):

Es una enfermedad de origen genético, pero no hereditaria, que aparece entre los 4 y 12 meses de vida.
Esta enfermedad no se describió hasta finales de 1970 y no fue hasta 2003 cuando existió un test genético para el diagnóstico. A día de hoy, se calcula que hay unos 500 pacientes en España y en el Reino Unido se estima que un niño padecerá el síndrome entre 28,000 nacimientos.

El padecimiento es una epilepsia hereditaria de la infancia caracterizada por el acompañamiento de fiebre. Por eso, a veces se confunden con crisis febriles, que son benignas y mucho más comunes. Estos niños no responden a los fármacos antiepiléticos y a medida que van creciendo, las crisis se van alargando.

A partir de los 3 o 4 años, los niños presentan otros síntomas neurológicos. “Empiezan a tener algo de retraso cognitivo y más adelante problemas de coordinación motora que persisten durante la edad adulta”, explicó Ana Mingorance, directora de investigación de la Fundación Síndrome de Dravet. Una crisis puede desencadenarse con cosas tan triviales como el cambio de temperatura, una luz, patrones visuales o las emociones fuertes.

El síndrome de Duchenne:

Afecta a 1 de cada 3,500 niños en todo el mundo y es causada por un gen defectuoso para la distrofina (una proteína en los músculos). Sin embargo, a menudo se presenta en personas con familias sin antecedentes conocidos de esta afección.

Es la distrofia muscular más común que se diagnostica durante la infancia. Se produce pérdida del muscular y los pacientes llegan a perder el movimiento de las extremidades y músculos.

“Suele comenzar a los 2 años, aunque hay niños cuya manifestación no tiene lugar hasta los 6. Cuando los niños empiezan a caminar, llaman la atención porque son más torpes que sus compañeros, se caen con frecuencia o les cuesta subir las escaleras, entre otras cosas”, explicó Juan Vílchez, investigador del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital La Fe de Valencia, España.

Pero hay otros síntomas que pueden alertar a los padres. La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos destaca la fatiga, los problemas del aprendizaje (el Coeficiente Intelectual puede estar por debajo de 75), debilidad muscular que comienza en la pelvis y piernas, caídas frecuentes y la dificultad para respirar, fatiga e inflamación de los pies debido a la debilidad del músculo cardíaco como otras señales de esta afección.

Los avances médicos han permitido que la superviviencia de este síndrome supere incluso los 50 años. Fotos EDH / Shutterstock

Los tratamientos para esta inusual enfermedad no tienen la cura total, sino que buscan optimizar la calidad de vida. “Las medidas de manejo de complicaciones han mejorado muchísimo la calidad de vida de estos pacientes y prolongado la funcionalidad y la supervivencia. El objetivo es, si no curar, que no evolucione, que se paralice en una de las etapas”, comentó Vílchez.

Entre la medicaciones más comunes para abordar el síndrome de Duchenne están los esteroides, que pueden disminuir la pérdida de fuerza muscular, aminoácidos, creatina, aceite de pescado, extractos de té verde y vitamina E.

Además, los especialistas recomiendan asistir a grupos de apoyo debido al estrés que puede causar la enfermedad. Compartir experiencias y problemas en común servirá como catarsis.

Etapas
Primera etapa: interfiere en el desarrollo del niño, sobre todo en el área de la motricidad.
Segunda etapa: se pierden cada vez más habilidades y aparecen otros síntomas como retracciones.
Tercera etapa: se produce en la adolescencia. Se pierde capacidad de caminar y quedan confinados a una silla de ruedas. La superviviencia del síndrome supera incluso los 50 años.

El síndrome de Rett:

es un trastorno neurológico de causa genética que afecta, casi exclusivamente, a las niñas debido a la mutación de un gen en el cromosoma X.

El trastorno fue identificado por el médico austriaco Andreas Rett, quien lo describió por primera vez en un artículo publicado en 1966. El trastorno fue reconocido en forma generalizada sólo después de la publicación de un segundo artículo en 1983.

Esta enfermedad se presenta en una de cada 10,000 personas y es la segunda causa más frecuente de discapacidad intelectual en niñas, pues se da un crecimiento retardado del cerebro y de la cabeza, hay una pérdida del uso voluntario de las manos, dificultades para caminar y convulsiones.

“Puede compartir algunos de los signos del autismo, pero hay que saber diferenciarlos. Estos pacientes no pueden controlar las manos y tienen una comunicación muy viva con la mirada, cosa que no ocurre con el autismo”, explica Àngels García Cazorla, neuróloga infantil e investigadora del Hospital Sant Joan de Déu de enfermedades neurogenéticas raras.

El síndrome de Rett es causado por mutaciones en el gen MECP2, y entre el 70 % y 80 % de las niñas diagnosticadas con la afección tienen esta mutación.

El diagnóstico precoz es muy importante para poder comenzar con la rehabilitación cuanto antes. “Cuanto más joven, mayor capacidad tiene el cerebro para redirigir cualquier problema”, apuntó la especialista.

Fases

Primera fase: comienza generalmente entre los 6 y 18 meses de edad. Con mucha frecuencia se pasa por alto esta etapa porque los síntomas del trastorno pueden ser muy sutiles, pero existen retrasos en las capacidades motoras importantes, como sentarse o gatear.
Segunda fase: comienza entre 1 y 4 años. Se pierden las capacidades motoras de la mano y el habla. También pueden ocurrir irregularidades en la respiración tales como episodios de apnea y de hiperventilación.
Tercera fase: llamada etapa de estabilización y se da entre los 2 y 10 años. La apraxia, los problemas motores y las convulsiones son prominentes en esta etapa.

Junio 27, 2019
ADOLESCENCIA

La adolescencia es una etapa caracterizada por grandes cambios físicos y psicológicos:

  • El adolescente busca su propia identidad, se distancia de la influencia familiar y, con frecuencia, se identifica con sus compañeros.
  • El adolescente suele ser reservado y no le apetece comunicar su enfermedad ni las obligaciones que conlleva.
  • Siente necesidad de independencia respecto del control familiar.
  • Busca seguridad en sí mismo y está forjando su autoestima.
  • El adolescente tiene poca sensación del riesgo que implican las transgresiones (por ejemplo, transgresiones dietéticas, saltarse la medicación, etc…).

Cómo convivir con un ECM en la adolescencia

a) Tengo un ECM

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  • Cada uno de nosotros somos diferentes físicamente y también lo es nuestro metabolismo (ECM).
  • Conocer estas diferencias afianza nuestra personalidad.
  • Aceptarlas nos hace madurar.
  • Asumir las pequeñas obligaciones que implican nos hace más independientes y libres.
  • Aunque no notes nada “raro” si haces transgresiones (no tomas la medicación, etc…), sabes que esto puede tener consecuencias no deseables para tu organismo.

 

 

 b) Familia

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  • El niño dependiente de nosotros ya ha crecido y debe independizarse poco a poco.
  • Nos cuesta reconocerlo.
  • Nos cuesta no ser indispensables.
  • A veces tendemos a ver lo que no hace bien en vez de valorar lo que hace bien o no demasiado mal.

 

 

 c) Amigos

  • Los amigos lo son porque te aprecian tal como eres.
  • Es bueno para el grupo compartir los secretos o experiencias.
  • Probablemente ellos también tienen alguna experiencia que compartir.
  • Te pueden ayudar mucho si saben que tú debes hacer una dieta o tratamiento especial.
  • Debes tener confianza en ellos.

 d) Escuela/Instituto

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  • Los profesores deben saber que tienes un ECM para poder ayudarte si hace falta.
  • No debes ocultarlo a los compañeros, pero tampoco es necesario poner un letrero en la pizarra.
  • Saber que existen alteraciones genéticas que determinan que todos seamos diferentes es formativo para la clase.
  • Entender que estas alteraciones pueden tratarse y permiten una vida prácticamente normal, con alguna limitación dietética, es importante para todos.

 

 

 e) Ocio, dependiendo de tu ECM y su evolución

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  • En tu tiempo libre puedes hacer actividades similares a las de cualquier otro niño.
  • Es bueno que hagas deporte, si lo permite tu estado físico.
  • Es bueno, si es posible, participar en excursiones llevando comida adecuada (si es necesario), medicación y suplementos energéticos (si son necesarios).
  • Puedes participar en colonias, asegurando que puedas tener los cuidados que necesita tu ECM.
  • Puedes viajar con la familia o solo/a, en este caso asegurando que llevas tratamientos específicos suficientes para cubrir el período del viaje.
Control de medicación
  • Es interesante que intentes conocer tu ECM, progresivamente, a medida que aumenta tu capacidad de compresión.
  • Conviene que intentes llevar por ti mismo/a el control de la medicación o dieta especial (si te es necesaria), progresivamente, si es posible.
  • Es importante conocer adolescentes con problemas similares y compartir experiencias
  • Es interesante conocer y compartir experiencias con adolescentes con otros ECM diferentes
  • Conviene anotar los controles hospitalarios y evitar que se te pasen las fechas de visita o análisis por olvido.

 

Sugerencias para la familia

  • Fortalecerle en sus dudas.
  • Confiar en sus decisiones.
  • Animarle a ocuparse personalmente del control de su enfermedad.

 

Factores que influyen en el mal cumplimiento terapéutico en la adolescencia

El tratamiento de un ECM puede ser complejo e implicar diversos fármacos específicos. Puede derivar en rechazo o incumplimiento:

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  • Medicación especial varias veces al día.
  • Suplementos vitamínicos.

La adolescencia es una época de cambios en los hábitos alimentarios, con mayor número de comidas fuera de casa. La comida adquiere un carácter social (quedar para comer o cenar,…) y puede ser una causa de sentirse desplazado.

Conviene lograr un equilibrio entre el objetivo clínico, el resultado terapéutico y el bienestar del paciente (sentirse integrado).

Consecuencias del mal control

Aunque los pacientes tratados precozmente tienen buena calidad de vida, el abandono de la dieta o la medicación y el mal control pueden conllevar alteraciones no deseables en tu salud, que conviene evitar y prevenir.

Imagen: Adolescentes en playa. Foto de Vladimir Pustovit (CC BY 2.0)

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